
Desde que empecé mi pequeña andadura y lucha por hacer conocer un poco más la enfermedad del PIF, jamás imaginé que me iba a topar de lleno con una realidad tan cruel, tan difícil de procesar, inhumana, de otra época. Era tan difícil abrir los ojos a esa otra realidad...
He leído con pena, con dolor, con impotencia y rabia, verdaderas atrocidades hechas a pobre animales indefensos, masacres y brutalidades hasta decir ¡basta! en varios idiomas.
Ignoraba que existen otras "razas" que también se hacen llamar humanas, aunque no lo son, como por ejemplo los "abandonadores". Pseudo-personas que sin el más mínimo decoro arrojan de sus coches, sus ventanas y sus vidas a pequeños seres inocentes, ajenos a un alma tan despiadada, arrogante y egoísta como es la humana.

Los que llenan sus vidas con un nuevo amigo, al que no consideran familia ni le tienen el apego que se le tiene a algo valioso, se deshacen de él como quien tira un kleenex a la papelera, por inútil, por que ya no conviene, por sucio, por enfermo, por viejo, por que no es tan "chic", porque ocupaba un espacio mientras no tenía hijos pero ahora... es un problema.... Esa gente, aún teniendo nombre propio no sienten en su piel lo que es ser abandonados, arrojados a la calle, pasar hambre y frío, dormir a la intemperie, temer ser atropellados, buscarse la vida y, en muchas ocasiones, encontrar la muerte. No lo sienten... pero la vida siempre buscará la manera de hacerles comprender lo despiadados que han sido, en esa esperanza vivo.
Pero, afortunadamente, "esos" no son tantos como todos "aquellos" que intentan ayudar, apoyar, animar, curar y hasta salvar vidas. Aquellos son muchos más y muchos mejores, mientras haya un sólo animal abandonado, enfermo a punto de morir sacrificado, siempre habrá almas nobles que tratarán de impedirlo.
Un GRACIAS se queda muy corto para expresar lo que me parece tal actitud de entrega y sacrificio en sus corazones. Una suerte, sencillamente, que hayan nacido.
Yo he tenido la enorme suerte de poder acoger en mi casa a dos de esos seres que un día terminaron, vete a tú a saber porqué, en una perrera. De haber estado enfermos, asustados o desvalidos entran en un HOGAR y todo, TODO se les hace inmenso. Una caricia, un beso, un juguete para ellos solos, un mimo, un recipiente de comida "lleno" que al día siguiente también lo está y por el que ya no tienen que luchar, tiempo de descanso y paz sin sobresaltos sin bufidos ni opresores, manos suaves de compañía, mantas calientes y cómodas que no tienen que compartir, es su gran suerte, es su nuevo mundo, es su mejor esperanza.
Os presento a Klaus y a Thor, dos nombres que ya no llevan ninguna etiqueta, ya no son "invisibles", ni "viejos", ni enfermos" ni "de perrera". A estas alturas ya no son ni "adoptados". han entrado en nuestras vidas como FAMILIA. Son buenos, nobles, cariñosos, leales y están felices. El tiempo que la vida quiera darnos su compañía... vivirán bien.
Y pienso seguir añadiendo "otros colores" en casa, por que como dice una bonita frase: "hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma estará dormida". Y cuando el alma despierta... se ve todo tan bello, tan grande, tan bueno, tan especial... :-)
Imposible volver a cerrar los ojos.
FELICES FIESTAS Y FELIZ AÑO NUEVO 2014